Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado (Deuteronomio 9:25)

¡Postrado, abatido, tirado! ¡Las personas de nuestro siglo están así! ¡Se fueron los hombres de Dios, las iglesias bíblicas! ¡El Glorioso derramamiento del Espíritu Santo ceso! ¡Nuestra era es la era SECA, silenciosa y desértica! ¡Ya pasaron los buenos tiempos en los cuales la Iglesia visible era una institución respetada, portadora de la salvación y de la unción del Espíritu Santo!

¡Por esta razón estamos todos POSTRADOS, sin motivación, sin esperanza! ¡Aunque, esta postración debe llevarnos a derramar delante de Él toda nuestra agonía… entrégate, busca en Él y solamente en Él un refugio y abrigo en este tiempo horrible! ¡Póstrate, pero póstrate a los pies de Cristo!

¡Él te consolará!

                                                       Paulo Junior