¡La peor desgracia que puede existir para un creyente es el pecado oculto, camuflado, no confesado! Aquella práctica deshonesta que ejecutamos a oscuras, tornándose un vicio que no logramos dejar. ¡Es la capa babilónica robada por Acán y escondida entre las tiendas de Israel! ¡Pues bien, te digo, que si esos pecados no son confesados inmediatamente, si tú no los abandonas ahora, como dice el texto, el te va alcanzar!

“Y sabed que vuestro pecado os alcanzará.” Fue exactamente lo que ocurrió con Acán (Josué 7): Dios reveló el error a Josué, Josué revistó las tribus de Israel y terminó en la tienda de Acán. Fueron, entonces, descubiertos los utensilios babilónicos. Acán y su familia fueron apedreados, sufrieron el terrible juicio divino, “¡Su pecado lo alcanzó!” ¡Así puede acontecer contigo! ¡Arrepiéntete! ¡Vamos deprisa! Deja inmediatamente esa práctica. ¡En el caso contrario… “Vuestro pecado os alcanzará.”!

Paulo Junior