No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” (Gálatas 6:7)

El temor de Dios es el principio de la sabiduría, dice Salomón. Creo que ese es el principio más valioso de un cristiano: “Temer a Dios.” Eso comprende reverenciarlo, respetarlo, honrarlo y temblar delante de su santidad.

No obstante, lo que veo en nuestro medio cristiano es un total destemor a Dios. ¿Ya se detuvo a analizar el texto mencionado? ¿Lo ha leído? ¿Lo entiende? “Dios no puede ser burlado”.

¡Las cosas que hacemos en el día a día, nuestras palabras y nuestro testimonio, pueden estar escarneciendo a Dios! ¡Burlarse de Dios es no andar de la forma digna que Él destinó! ¡Es intentar engañar a Dios, pasarlo por alto! ¡Es ser deshonesto e insincero con Él! ¡Es hacer votos a Él y no cumplirlos! ¿Quién creemos que Dios es? ¿Tú crees que él tiene que tolerar nuestros abusos carnales, nuestras incoherencias? ¿Nuestro narcisismo arrogante? ¡Absolutamente no!

¡Dios es un Dios santo y merece todo temor, honra y reverencia! ¡Arrepintámonos de nuestra carnalidad, paremos de “intentar engañarlo”, comencemos a no burlarnos de Dios, pues eso no puede acabar bien!

Paulo Junior