MINISTERIO

Ministerio

Amado discípulo,

Es muy difícil cargar con el peso del ministerio, ¿no lo es? Mas, ¿sabes qué es lo más increíble? La Biblia nunca dice que sería ¡fácil! Por el contrario, jamás dejará de ser difícil, pesado y arduo. Lo que debes hacer es dejar de intentar ser útil para Dios, impresionarlo, querer hacer siempre ¡todas las cosas correctas!

Necesitas descansar en la Soberanía de Dios y dejar los resultados en ¡Sus manos! El peso de la Iglesia, la carga de la obra, de los discípulos, de la causa de Cristo, está en los hombros errados, ¡está en los suyos! ¡Ese peso no es suyo! ¡No lo Lograrás! ¡Ese peso es de Él! Ese peso está sobre Él y es responsabilidad de Él cargarlo. Él es la Piedra, ¡el Fundamento donde todo está edificado! Tú eres solamente Su cooperador.

Descanse en esa realidad y confíe en las Escrituras, que dicen: “Todas las almas son mías”; “la iglesia que Cristo compro con Su sangre”; “la obra de Dios es esta.” O sea, las almas son de Dios, la iglesia es de Dios, la obra es de Dios; Él concluirá todo lo que inició, dándote el privilegio de cooperar con ¡Él! Por tanto, descanse en esas afirmaciones bíblicas, y reciba la paz perennal que Cristo prometió dar a los Santos, pues Él conducirá todo en perfecta armonía.

Paulo Junior

COMPARTIR