El-Evangelio

El Evangelio

No sé como muchos cristianos no se encantan con el mensaje del Evangelio. ¡Cuánta gloria, cuánta ciencia y cuánto amor está contenido en ese mensaje! Un Dios lleno de pureza moral, que posee en Si la impecabilidad, distinto a toda criatura… Eso es denominado Su Santidad. ¡Ese mismo Dios, creador de los cielos y de la tierra, y de todo el universo, también es justo! ¡Su excelencia moral, intrínseca a Su justicia, ordena que ella haga valer el derecho, condenando, puniendo, todo lo que es contrario a Su Ley y a Su naturaleza! El mismo Dios es amor: por amor salva pecadores injustos, dignos de la condenación eterna en el infierno, enviando a Su Hijo, nacido de mujer, para vivir una vida justa, cumpliendo toda la Ley de Dios, para después morir en una cruz romana, ofreciéndose como sacrificio en nuestro lugar, recibiendo en Su cuenta nuestros pecados… Juntamente con esos pecados, vinieron las maldiciones prescritas en la Ley de Moisés, sufriendo Él, así, la justa paga: “la ira de Dios”. Jesucristo murió en la cruz, apaciguando esa ira, satisfaciendo la justicia de Dios – en la misma cruz – depositando en la cuenta de los que creen  Su perfecta obediencia a la Ley de Dios, imputando Su justicia a los creyentes, para resucitar al tercer día de los muertos, demostrando así que Dios acepto Su sacrificio. ¡Por eso, Él dijo en la cruz: “tetelestai”, esto es, está consumado, fue todo pagado, completamente quitada la deuda que el pecador tenía para con el Padre! ¡Ahora, para que tú puedas recibir los beneficios de la cruz, ese bendito mensaje debe ser anunciado a todos los oídos de la Tierra y el que recibe con arrepentimiento y fe, tendrá el perdón de sus pecados y heredará la vida eterna! ¡Ese es el glorioso Evangelio de la Gracia y de la Gloria de Dios!

Paulo Junior